Inattention
-
often fails to give close attention to details or makes careless mistakes in
schoolwork or work
-
often has difficulty sustaining attention task or play activities
-
often does not seem to listen when spoken to directly
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often does not follow through on instructions and fails to finish schoolwork,
chores, or duties in the workplace (not due to oppositional behavior or failure to
understand instructions)
-
often has difficulty organizing tasks and activities
-
often avoids, dislikes or is reluctant to engage in tasks that require sustained
mental effort (homework)
-
often loses things necessary for tasks or activities easily distracted by
outside stimuli
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often forgetful in daily activities
Hyperactivity - Implusive
-
often fidgets with hands or feet, squirms in seat
-
often leaves seat in classroom or in situations in which remaining in seat is
expected
-
often runs about or climbs excessively in situations in which it is inappropriate
(in adolescents or adults, may be limited
to subjective feelings of restlessness.)
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often has difficulty playing or engaging in leisure activities quietly
-
often "on the go" or often acts as if "driven by a motor"
-
often talks
excessively
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often blurts out answers before questions have been completed
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often has difficulty awaiting turn
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often interrupts or intrudes on others (e.g., butts into conversations or games)
ADHD combined type
Individual meets both sets of inattention and hyperactive/impulsive criteria.
To be diagnosed with ADHD, individuals must exhibit six of the nine characteristics in either or both DSM-IV categories listed above. In children and teenagers, the symptoms must be more frequent or severe than in other children the same age. In adults, the symptoms must affect the ability to function in daily life and persist from childhood. In addition, the behaviors must create significant difficulty in at least two areas of life, such as home, social settings, school, or work. Symptoms must be present for at least six months.
Evaluation
Determining if a child has ADHD is a multifaceted process. Many biological and psychological problems can contribute to symptoms similar to those exhibited by children with
ADHD. For example, anxiety, depression and certain types of learning disabilities may cause similar symptoms.
There is no single test to diagnose ADHD. Consequently, a comprehensive evaluation is necessary to establish a diagnosis, rule out other causes and determine the presence or absence of co-existing conditions. Such an evaluation should include a clinical assessment of the individual’s academic, social and emotional functioning and developmental level. A careful history should be taken from the parents, teachers and when appropriate, the child. Checklists for rating
ADHD symptoms and ruling out other disabilities are often used by clinicians.
There are several types of professionals who can diagnose
ADHD, including school psychologists, private psychologists, social workers, nurse practitioners, neurologists, psychiatrists and other medical doctors. Regardless of who does the evaluation, the use of the Diagnostic and Statistical Manual IV criteria is necessary. A medical exam by a physician is important and should include a thorough physical examination, including hearing and vision tests, to rule out other medical problems that may be causing symptoms similar to AD/HD. In rare cases, persons with
ADHD also may have a thyroid dysfunction. Only medical doctors can prescribe medication if it is needed. Diagnosing
ADHD in an adult requires an examination of childhood academic and behavioral history as well as reviewing current symptoms.
The above signs and symptoms are taken from the DSM (Diagnostic and Statistic Manual) IV
that doctors use to diagnose ADD and other disorders. There are several types of ADD. Each
type is based on specific criteria from some or all of the areas above, which can only be
determined by your physician.
Los Síntomas
Típicamente, los síntomas del TDAH surgen en la niñez temprana, a menos que estén asociados a algún tipo de daño cerebral más adelante en la vida. Algunos síntomas persisten hasta la adultez y pueden representar retos durante toda la vida. A pesar de que los criterios diagnósticos oficiales señalan que el inicio de los síntomas debe ocurrir antes de los siete años, los investigadores más destacados en el campo del
TDAH argumentan que los criterios deben ser ampliados para incluir el inicio en cualquier momento durante la niñez.2 A continuación se resumen los criterios para los tres subtipos principales:
TDAH del tipo predominantemente inatento
- No logra prestar atención a los detalles o comete errores por descuido.
- Tiene dificultad para sostener la atención.
- Parece no escuchar.
- Tiene dificultad para seguir las instrucciones.
- Tiene dificultad con la organización.
- Evita o le disgustan las tareas que requieren esfuerzo mental sostenido.
- Pierde cosas.
- Se distrae fácilmente.
- Es olvidadizo en las actividades diarias.
TDAH del tipo predominantemente
hiperactivo-impulsivo
-
Juguetea con las manos o con los pies o se retuerce en la
silla.
-
Tiene dificultad para permanecer sentado.
-
Corretea o se trepa excesivamente.
-
Dificultad para involucrarse calladamente en las
actividades.
-
Actua como si estuviera impulsado por un motor.
-
Habla excesivamente.
-
Contesta abruptamente antes de que se completen las
preguntas.
-
Dificultad para esperar o tomar turnos.
-
Interrumpe o se entromente en lo que otros están
haciendo.
TDAH del tipo combinado
La persona cumple los criterios de ambos grupos de síntomas, los de
inatención y los de hiperactividad/impulsividad.
Para ser diagnosticado con el TDAH, la persona debe presentar seis de las nueve características en alguna o en ambas categorías del DSM-IV que se mencionaron anteriormente. En los niños y en los adolescentes, los síntomas deben ser más frecuentes o severos que en otros niños de la misma edad. En los adultos, los síntomas deben afectar la habilidad para funcionar en el diario vivir y deben persistir desde la niñez. Además, las conductas deben crear una dificultad significativa en al menos dos áreas de la vida, tales como el hogar, los ambientes sociales, la escuela o el trabajo. Los síntomas deben estar presentes al menos durante seis meses.
La Evaluación
El determinar si un niño presenta el TDAH es un proceso de múltiples
facetas. Muchos problemas biológicos y psicológicos pueden contribuir a síntomas que son similares a aquellos que exhiben los niños con el
TDAH. Por ejemplo, la ansiedad, la depresión y ciertos tipos de problemas en el aprendizaje pueden causar síntomas
similares.
No hay una sola prueba que diagnostique el
TDAH. Por consiguiente, se necesita una evaluación abarcadora para establecer el
diagnóstico, para rechazar otras causas y para determinar la presencia o ausencia de condiciones
coexistentes. Tal evaluación debe incluir una avaluación clínica del funcionamiento y nivel de desarrollo del individuo en el área
académica, social y emocional. Se debe obtener un historial cuidadoso de los padres, de los maestros y, cuando sea
apropiado, del propio niño. Frecuentemente, los clínicos usan hojas de cotejo para evaluar los síntomas del
TDAH y para descartar otras incapacidades.
Hay varios tipos de profesionales que pueden diagnosticar el
TDAH, incluyendo el psicólogo escolar, el psicólogo
privado, los trabajadores sociales, los
neurólogos, los psiquiatras y otros
médicos. Aparte de quién haga la
evaluación, es necesario el uso los criterios del Manual Diagnóstico y Estadístico IV (DSM-IV, por sus siglas en
inglés). Es importante realizar un examen médico y el mismo debe incluir un examen físico
completo, que incluya pruebas de audición y de
visión, para descartar otros problemas médicos que puedan estar causando síntomas similares al
TDAH. En casos excepcionales, las personas con el
TDAH también pueden tener disfunción
tiroidea. Sólo los médicos pueden prescribir medicación si es
necesario. Diagnosticar el
TDAH en un adulto requiere un examen del historial académico y de conducta en la
niñez, así como una revisión de los síntomas
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